Perspectivas para 2012: «más allá de los cisnes negros»

14/12/2011

Alan Mudie
Chief Investment Officer


2011 concluye bajo el signo del... «cisne negro», suceso o sucesos extremadamente improbables que afectan a la economía mundial con fuerza proporcional a su rareza: el accidente de Fukushima, así como la crisis de la deuda de la zona euro y su repercusión, la apreciación sin precedentes del franco suizo. Si bien los cisnes negros pueden constituir un augurio sombrío para la economía mundial, en ocasiones pueden ejercer una influencia favorable sobre esta, como en el caso de la caída del Muro de Berlín o del nacimiento de internet. ¿Cuáles podrían ser los cisnes negros de 2012? Que el crecimiento europeo superara el umbral del 1,2%, predicción positiva que en estos momentos ningún economista se atreve a vaticinar, o también, principalmente, que los bancos centrales pudieran perder el control de la inflación a consecuencia de su política de monetización de la deuda pública, adoptada de manera excesiva.

El final de un ciclo
Desde los años cincuenta del siglo XX, el piloto de la economía mundial ha sido el consumidor estadounidense, al volante por desgracia de un vehículo adquirido a crédito. Bajo la pancarta de meta, el endeudamiento de los hogares estadounidenses supera en la actualidad el producto interior bruto de un país que sigue siendo la mayor economía del planeta. Y esta constatación es igualmente válida en el caso de la deuda pública del gigante americano. El periodo actual marca el final de un ciclo económico en el que el crecimiento se ha basado en un exceso de endeudamiento, haya sido público o privado. Cuando aumenta la deuda pero el PIB crece con mayor rapidez que esta, disminuye el ratio entre deuda pública y PIB, y esta forma de superar el endeudamiento mediante el crecimiento ha sido la punta de la lanza de las políticas económicas estadounidenses desde 1950. Las recesiones que el país ha experimentado desde entonces han estado en general vinculadas al exceso de producción, problema que podía corregirse, sencillamente, mediante un ajuste de los inventarios de las empresas. De la cuenta de pérdidas y ganancias de la economía estadounidense se ha pasado hoy al análisis de su balance de situación. Y el diagnóstico es irrefutable: no queda más remedio que reducir el endeudamiento público y privado. Esta vuelta a un tipo de crecimiento más equilibrado y al restablecimiento del ahorro es igualmente necesaria en el caso de la zona euro. En la actualidad, ni uno solo de sus países miembros cumple los criterios de Maastricht (incluidos los primeros de la clase, como Alemania) en especial el que establece el máximo de la deuda pública en el 60% del PIB. La estabilización del euro, e incluso el que siga existiendo en su forma actual, requiere la reducción de la deuda pública de los países miembros de la zona euro.

El mundo al revés
La lógica parece imponer que sean los países industrializados los que ofrezcan su ahorro a los países en vías de desarrollo, precisamente con el fin de contribuir a este. Y sin embargo, somos testigos de todo lo contrario. En lo que al endeudamiento se refiere, los países emergentes presentan una situación bastante más favorable. La deuda pública representa, de media, el 40% del PIB y para los próximos años se prevé que tienda a la baja. Además, desde 2004, las balanzas por cuenta corriente de los países emergentes presentan un superávit, mientras que las de los países del G-7 no salen de los números rojos. Como colofón, cuando el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) necesita aumentar sus recursos financieros, todos los ojos se vuelven hacia China.

Tras la crisis, la recuperación
Para el año próximo y siguientes, el gran reto de los Estados y de los bancos centrales será la adopción de políticas de austeridad capaces de traer la calma a los mercados financieros, evitando al mismo tiempo que dichas medidas desemboquen en una profunda recesión económica. A nadie se le escapa la envergadura de este reto, al igual que el de tratar de aligerar el peso de la deuda gracias a un leve aumento de la inflación, sin dejar sin embargo que se desboque. Desde 1870, el mundo ha vivido 148 crisis económicas, en el transcurso de las cuales los países afectados perdieron más del 10% de su PIB. Tras la crisis de 1997-1998, los países emergentes lograron restablecer su ahorro y reducir su endeudamiento, situándose en la actualidad en la cómoda posición del que tiene fondos para prestar. Esperemos que los países industrializados sean capaces de hacer lo mismo.

Convicciones para 2012

 

  • Hemos entrado en un periodo de turbulencias tanto para la economía mundial como para los mercados financieros.
     
  • La reducción de la deuda pública de Estados Unidos y de los países europeos conllevará un periodo de escaso crecimiento que perdurará más allá de 2012.
     
  • Persiste la fragilidad del sistema bancario debido a su insuficiente capitalización y los riesgos sistémicos no han desaparecido.
     
  • La monetización de la deuda podría provocar tensiones inflacionistas a medio plazo difíciles de controlar.
     
  • La deuda soberana dañará los bonos públicos. En su lugar preferimos los bonos de empresas de calidad, excluyendo al sector financiero.
     
  • Gracias a la solidez de los balances de dichas empresas, los bonos de alto rendimiento ofrecen interesantes perspectivas de rentabilidad, incluso en un entorno de bajo crecimiento.
     
  • Los países emergentes gozan de buenos fundamentos económicos, muy especialmente, un crecimiento sostenido y un escaso endeudamiento. Su deuda exterior conserva su atractivo de cara al inversor.
     
  • Los mercados de renta variable están valorados correctamente y ofrecen ciertas oportunidades a nivel táctico, especialmente en Europa. No obstante, cabe esperar que en 2012 sufran a causa de los resultados empresariales, decepcionantes con gran probabilidad.
     
  • En nuestra opinión, el oro es el activo que mejor permitirá capear las turbulencias. El metal precioso representa la protección contra el caos monetario.
     
  • Antes que el retorno sobre el capital, optamos simplemente por que el capital retorne.

Comunicado de prensa


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